jueves, 15 de julio de 2010

CAPÍTULO 3: LA FIESTA

12 de la madrugada, 24 de Enero de 1990. Nevaba en las calles de un pueblo de Rhode Island. En ese pueblo había una casa que mantenía la luz de una habitación encendida. Dentro de esa habitación se encontraba una mujer nerviosa, casi una niña, sentada en el w.c. En la encimera del lavabo había una tira reactiva de embarazo, esperaba a que pasara un minuto para poder saber si estaba embarazada., Los nervios eran palpables pero el minuto pasó pronto y con miedo cogió la tira y con mirada inerte reaccionó. Su cara lo decía todo, entonces, impotente se puso a llorar, desconsolada, tiró la tira reactiva, y se miró al espejo, no se reconocía con esa expresión, Pensó:le llamaré Andy. Y sonrió. Pero el problema era evidente para ella. No le iban a dejar tener ese niño en esa casa. Hija de un padre autoritario, no podía permitirse el lujo de contar que vendió su cuerpo por dinero 3 veces para poder escapar de esa casa, que la aprisionaba. Y en una de esas 3, un desliz hizo quedarse embarazada.
Lloraba por 2 sentimientos: Alegría y tristeza; Alegría porque ese embarazo había acelerado su escapada; y tristeza porque no sabía donde ir. No tenía a nadie, salvo un chico en su vientre ( porque ella tenía fe en que iba a ser un chico).
Esa misma noche marchó de casa. Sola, bajo la nieve que caía., hacía donde pudiera. Era ya un fantasma solitario y a la vez acompañado por una semilla.
Anduvo durante media hora y de pronto, se paró. Se encontraba en un parque. Y bajo sus pies había dibujada una Equis. Recordó una conversación. Entre ella y un hombre misterioso, quien le pagó para pasar la noche con el. La ultima noche que ella vendería su cuerpo.
- Hazlo, y si estás embarazada, sal de casa y te ayudaremos…
- ¿Y que truco hay detrás?
- Ninguno, soy hombre de palabra…( serio)
- La mafia siempre tenéis algún as bajo la manga, no me mienta.
- Te he explicado ya que no soy de una mafia..(mirando hacia abajo)Bueno… hay algo, a cambio… pero no es de importancia…Tu hijo… tendrá un cometido, cuando sea mayor.
- No le hagas daño, por favor…
- Indiana, todavía no sabes si quiera si estás embarazada… Además, tu hijo vivirá contigo siempre.
- ¿ Me lo aseguras? ( sollozando)
- Sí, querida, sí….

Y allí seguía, encima de la Equis, entonces un furgón negro apareció a lo lejos y velozmente se paró delante de ella. Abrieron la puerta y una mano la agarró del brazo metiéndola para adentro.

-¿Donde vamos?
-Por favor, no pregunte (le dijo el conductor)

En el presente, Indiana, se encontraba frente a Alissa, en la cafetería, como había dicho en la carta. Indiana le contó su historia. Alissa habló:

- ¿ Y quien era ese hombre?¿ todavía no lo sabes?
- No, y ese es mi tormento…( mirando por una ventana que tenía cerca)
- ¿ Como puedes vivir con ello?
- Mientras mi hijo esté bien… el resto no me importa…
- Vaya, ahora me siento culpable… ¿Pero y por qué a mí? Es decir, por qué me has elegido para contármelo…
- Se lo que te pasó el otro día, tu primer día, y te vi desde el jardín, y te vi cuando esperabas a la psicóloga. Y noté que necesitaba contártelo para que te sintieras mejor, y sentirme mejor, sobretodo. Nadie de aquí lo sabe, por favor, no digas nada. (bajando el tono de voz)
- Jajajaja ¿ a quien?. No conozco a nadie. ( dándole vueltas al café)Oye una pregunta. Sigo sin comprender entonces, que pasó con tu hijo…
- Hay cosas que no se pueden saber… Lo siento. ( mirándola fijamente)
- ¿No te lo permiten?
- Ains…Bueno, tengo que anunciarte algo… Se que sonará raro, pero, en fin. Mientras volvía de dejarte la carta, he pensado que estaría bien hacerte una fiesta de bienvenida. Solemos hacerlo y bueno, en esta zona de la ciudad nos sentimos unidos… Uno mas y otros menos, pero… bueno, solemos juntarnos por ocasiones especiales ( sonriéndole)

A Alissa le resultó tan raro ese tipo de conducta. Era realmente extravagante que hubieran creado amistad entre un grupo de gente. Ella creía que todos tenían sus vidas, sus esferas, sus dimensiones. Pero que iba a pensar ella; había sido una mujer solitaria siempre, y a la vez rodeada de tanta gente. Seguro que todas aquellas personas se sentían solas, y por eso se reunían…o tenían miedo. Ella no era menos, también veía hormigas y aceptó la invitación.

Indiana entusiasmada dijo:

- ¿En serio? ¿ cuando te vendría bien?¿ Mañana? (entusiasmada)

Indiana sabía perfectamente que, aparte de que le apetecía, esa fiesta calmaría los rumores, las sospechas y las tensiones con el tema de su hijo.

- ¿Mañana?... Si claro, si… Prepararé una tarta, se me da muy bien ( mentía)
- ¡Estupendo!, se lo diré a la gente, todos traerán algo de comer…
Alissa sonrió de corazón por primera vez en esa ciudad. Pero al instante le vino una imagen mental de ella cocinando un pastel. Sintió miedo pero se sentía con ganas.
- Pásate por mi casa mañana a las… a ver que piense… ¿A las 7?
- Si, claro.. ( la cara de Alissa decía de ella lo mucho que le aterraba todo aquello)
- ¡Bien!... Y por favor, el tema que hemos hablado, no se lo cuente a nadie, (mirándola con tristeza) Es muy duro sentir un vacío así, y bastante es como para que la gente vaya presionando como hacen ellos…
- No, no te preocupes ( Alissa fue a cogerle la mano en gesto de apoyo pero hubo algo en sí que le dijo: NO LO HAGAS.)

Entonces, Indiana se levantó con una sonrisa y se despidió levantando 7 dedos de sus dos manos, señalando la hora de la fiesta. Y después se perdió entre el tumulto de la gente, desapareciendo como un espíritu.

Alissa, quedó quieta mirando al vacío del vaso de café, no sabía como se había atrevido a hablar con aquella mujer. Se hacía raro hablar con alguien que no te pidiera ningún autógrafo. Todavía se sentía trastornada por todo aquello, el impacto brutal de sus esquemas, todo estaba desmontándose, pero ahora tenía algún que otro aliciente: El pastel ( que suponía aprender a cocinar algo) y la fiesta (que suponía conocer gente). Pero no tenía tiempo, quedaban mas de 24 horas para esa fiesta, y no sabía ni que ingredientes hacía falta. En el camino de la cafetería a su casa se encontraba el supermercado. En el pudo hacerse una pregunta mientras compraba: ¿ con qué dinero pago yo esto?. Entre los pasillos de cereales de marcas de otros países. Además también buscaba como una loca alguna marca americana pero era imposible. ¿ que se supone que era eso? ¿un experimento para observar cuanto aguanta la gente sin volverse loca? Todo era un reto tras otro en esa ciudad, pero como le dijo Paul hacía unas 3 horas escasas "deja que todo lleve su curso"
Y así hizo ella, entonces compró rápidamente lo que ella supuso que era necesario y salio del pasillo a buscar las cajas y sus correspondientes cajeras o cajeros colocados y dispuestos a cobrarle la compra sin ningún dinero. Para ella era todo tan absurdo y tan frío… le vino a la mente un recuerdo:

2 AÑOS ATRÁS.
Era en un programa de televisión de Nueva York, Ella hacía aparición con un vestido negro, bizarro, del que salían unas barras metálicas de la cintura. Era experta en llevar ropas extrañas, y en llamar la atención. Era una entrevista y estaba dispuesta a desplegar su “personalidad”; Esa noche todavía era Afrodita. Se sentó en un sillón de entrevistas y el presentador empezó a hablar:
- ¡Nuevo disco!.¡Nueva imagen! y ¿ nueva Afrodita?... ( mirándola)
- ¿Bromeas Carl?... Siempre soy yo y siempre soy una nueva…jajaja ( Lo mira de reojo) No como tu…. ( bromeando y todo el público riendo)¿Y mi champang? ( la gente riendo)

Había salido ya del supermercado, no tenía que haber pagado nada, allí todo era gratis, sin embargo recreaban un mundo lo mas parecido a una ciudad normal.

Llegó corriendo a su casa, se sentía rara. El salón, la cocina, el cuarto, estaban intactos. No sentía que fuera su hogar, pero a eso si estaba acostumbrada, apenas dormía en casa, salvo en periodos de descanso. Enseguida fijó la vista en el libro de cocina, y entusiasmada dejó las bolsas del supermercado. Y ojeo rápidamente las hojas de postres y allí estaba, el pastel de chocolate y arándanos. Ese era el pastel, y lo iba a hacer, le costara lo que le costara. Tenía los huevos, la levadura, harina, mantequilla.
Abrio el Frigo , dentro había una botella de champang y volvió a recordar….mientras comenzaba a preparar la tarta…
-¿Sabes Carl? (bebiendo champang) Mucha gente cree que solo hago música por vender… eso es equivalente a no amar la música… y quiero decir, para los que me odian, que son muchos ,( mirando a la cámara) que soy única… ( poniéndose seria y levantándose) Se por qué me odiáis… y no es justo por que no me conocéis… aunque creáis que si… pero recordad esto: yo también os odio… y ahora… Champang, Carl, Champnag… (sentándose)
La gente comenzó a aplaudir, era su diva, era ella, tan clara, pura y sincera.
El proceso de fabricación de la tarta seguía su curso. Estaba concentrada en la parte de coger los arándanos y machacarlos bien, pero había un problema, no tenía arándanos, no los compró. Entonces ya no sabía que hacer y se puso nerviosa…rápidamente lo solucionó abriendo la botella de champang pero cuando fue a dar el primer sorbo tuvo una brillante idea: ¿Que sería de los vecinos de al lado? ¿ serían simpáticos? ¿Irian a la fiesta?. Todas esas preguntas se ordenaban en su mente.
Con la excusa de pedir arándanos a sus vecinos, fue a conocerlos. Tocó a su puerta pero nadie contestaba, entonces tocó al timbre. Y abrió un muchacho alto, delgado y moreno:
- ¡ahhhh! ¡Eres tu! ¡Jack!, ¡corre, baja del desván, ha venido avernos!...¿ por que has venido a vernos no? ( dirigiéndose a Alissa).

Otro chico se asomó a la puerta, este era un poco mas bajo y mas ancho de cuerpo. Habló este.
- Alissa, llegas en el momento justo ,Pierrot ( el chico que le ha abierto la puerta) me estaba poniendo nervioso.
- No mientas, cariño; Se pone nervioso con todo ( le dice a Alissa). Además el pastel lo estoy haciendo yo.
- ¿Pastel? ( dijo Alissa)
- Sí, bueno, eso intento, no soy bueno para la cocina, Jack si, pero el esta ocupado en el desván arreglándolo para hacer un cuarto de invitados.
- Sois pareja ¿no? ( pregunta ella un poco cortada)
- Se nota ¿no? ( invitándola a pasar con la mano)
- ( Alissa sonríe pero vuelve a recuperar su seriedad) ¿Y… no tendréis arándanos por casualidad? ( riendose nerviosamente)
- Se nos han acabado… acabo de colocarlos en el pastel… Es curioso, (empujando a Alissa hacia dentro de la casa y cerrando la puerta) creo que tenemos el mismo libro de cocina…
- ¿Hace cuanto que estáis aquí?
- Pues hará un año y medio… ¿tu llevas poco no?
- Dos días… y hoy ha sido un día muy largo… pero tengo que terminar esa tarta… aunque me da pereza ir a comprar arándanos…por eso he venido aquí… ( sentándose en un sillón)
- Bueno, se me ocurre una cosa ( dijo Pierrot), tu tarta puede ser solo de chocolate y nata y la nuestra la de arándanos y diremos en la fiesta que…
- ¿Vais a la fiesta?
- Si claro, como no… ( dijo Jack)
- Ya… ¿ y va mucha gente?
- Ni idea… bueno, suelen estar muchos invitados pero luego no van ni la mitad, la gente de aquí está muy amargada…
- Ya…( mirándose en su interior)

A Jack le inundó una pregunta que debía formular…

- ¿ Por que tú?...( triste) es decir, tu aquí… ¿que te pasó?
- Muchas cosas, algún día os contaré… además, no tengo a quien contarselo.
- Fue un golpe. Recuerdo cuando vimos en la tv la noticia de tu muerte… no lo creíamos. Nosotros te admirábamos como Afrodita.
- ¿Os dejan ver la televisión?
- Si claro, estamos atentos a todo lo que pasa fuera, o eso creemos. Una vez nos pusieron como noticias un video de hacía ya muchos años en las que salían las torres gemelas de fondo, imagínate…pero no ha vuelto ha pasar.
- No comprendo… ( mirando un reloj de una pared) Oye tengo que irme… debo terminar la tarta… ( levantándose)…

…………………………………………………………………..

Alissa se despidió con un:¡hasta mañana! y volvió a su casa. Observó que ella también tenía desván, pero supuso que estaba vacío y ni se molestó en subir. Quedaba un largo rato para acabar la tarta y mirar que se iba a poner. Todavía no había desecho las maletas ni nada, y tenía la sensación de faltarle cosas cuando se puso a sacar ropa. Finalmente quedó dormida encima de la cama con un vestido negro en las manos, que compró hacía ya 2 años para visitar a Michael Jackson en una gala benéfica.

Era ya el día siguiente, las 6 y media de la tarde, y Alissa nerviosa se colocaba el vestido negro, Pensaba que a lo mejor era demasiado elegante para una fiesta en una casa, pero no tenía gran cosa.
La tarta al final salio fatal, estuvo apunto de tirarla, pero no lo hizo, esa tarde se sentía animada, bien, a gusto, le iban a hacer una fiesta de bienvenida, y tenía que estar radiante, como cuando era Afrodita pero siendo Alissa.
Se hizo ya la hora de irse, tenía todo listo: La tarta, el bolso, un bolígrafo, y un pintalabios. Apenas se maquilló, no sabía pero se defendió como pudo.

Entonces salio de casa preparada para pasar un rato agradable. De camino pensó que mejor que no pusieran música suya.

Llegó a la puerta de la casa de Indiana, por las ventanas se observaba a mucha gente disfrutando de comida, Observó por la ventana a Jack y a Pierrot, que disfrutaban dentro también. Vio algo que le dio mala espina: Indiana, con la cara desencajada, subía las escaleras de su casa rápidamente.
Alissa tocó al timbre. Le abrió la puerta una mujer mayor, de raza negra y le dio la bienvenida. Le invitó a pasar y anunció la llegada de la anfitriona. Esto hizo que algunas personas de la sala aplaudieran y se le acercaran a saludar. Le decían cosas como ¡Hola, encantada! o "escuchaba tu música, espero que estés a gusto aquí" y otros como Jack y Pierrot decían "espero que estés aquí por una buena razón" pero la felicitaban, eso era lo importante. Pudo ver alguna que otra cara conocida; el hombre en silla de ruedas, que le dijo aquello de forma tan grosera se encontraba sentado mirándola fijamente. Ella le sostuvo la mirada durante unos segundos y el se giró con su silla hacia otro lado. Era complicado averiguar por que se encontraba ahí si la odiaba, o al menos eso pensaba ella. Pero su atención se centraba en Indiana;¿ donde podía estar?, ¿ seguía arriba? ¿ y su hijo?... ¿Estaría por allí?. Preguntó a Pierrot pero el no supo decirle nada.
Rápidamente Jack y Pierrot, la rodearon, amables, para que se sintiera a gusto. La tarta desapareció de sus manos, en paradero desconocido. Como Indiana. Miró las escaleras esperando a que apareciera pero no lo hizo. Su curiosidad pudo con ella una vez más… y se arrancó a andar escaleras arriba.
Tenía el presentimiento de que su curiosidad, allí, era su faceta que mejores resultados daba.
La parte de arriba era bastante amplia. Todo estaba oscuro y gracias a eso pudo ver como un hilo de luz salía de debajo de la puerta de una habitación. Se acercó en silencio y pegó la oreja ala puerta. Indiana hablaba con Andy. Ella lloraba:
- Por favor hijo, hazlo por mí…
- Déjame, por favor, no te lo voy a repetir, no me apetece…
- ¡Quedándote aquí no adelantas nada…!
- ¡Prefiero quedarme a quía ver como celebráis que una persona mas ha entrado en esta jaula, esta trampa!
- ¡Eres el único que ve de esto una jaula!
- Si no lo fuera dejarían que saliera de aquí…¿ no crees?
- ¡No pueden Andy, lo sabes!
- Mamá, te voy a dejar las cosas muy clara… ( se escuchaba a Indiana llorar) Voy a salir de esta ciudad, cueste lo que me cueste, y voy a decirle al mundo entero que es lo que aquí se cuece… Y voy a salir en cuanto pueda.


Alissa entonces lo comprendió todo. Impactada se quedó parada en el pasillo, apoyada en la pared, inundada de oscuridad. Su mente se nubló, no pudo pensar con claridad. Y recordó una vez mas aquella noche en ese programa de televisión.

El presentador despedía a Afrodita del plató. Ella con un gesto obsceno cogió la botella de champang y se fue al camerino. Tambaleándose entró y dentro se encontró a Clark, que la esperaba:

- Eres magnífica, estupendo, has subido la audiencia de la cadena; Ahora cambiate mañana actuas en Texas.
Alissa se lanzó hacia el
- Clark, (cogiéndolo de los mofletes mientras el no paraba de hablar)¡Clakr! (borracha)
- ¡Dime!
- ¿Quien te habla ahora mismo?... ( con cara de enfadada)
- ¿cómo?
- Clark, joder, ¡concéntrate,! ¿Quien- coño- te habla- ahora- mismo?
- Tu…( asustando y mirándola fijamente a los ojos)
- ¿ y quien soy yo?
- Afrodita… tu…
- Te habla Afrodita, sí… pero quien de verdad lo siente es Alissa, ansiando salir de aquí…Clark… quiero acabar con esto ya… No quiero ser Afrodita nunca mas…
Clark le apartó la cara y ella le soltó los mofletes… y le pidió perdón.

Continuará…

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho la referencia de las hormigas, ya casi la había olvidado.

    =)

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