martes, 22 de junio de 2010

UNA NUEVA VIDA. CAPITULO UNO: LA MASCARA. parte 1.


Eran las 9 de l anoche, el New York opera,  estaba a  lleno de gente, esperando que apareciera ella. La inigualable  Afrodita, la gran artista de todos los tiempos, todos sus fans se emocionanaban aplaudiendo. Y de pronto se apagaron las luces y una orquesta comenzó a sonar. Y entró ella. Con un vestido blanco, con la melena rubia, ojos verde, alta, era Afrodita. Comenzaba el concierto, según ella un concierto, para un descanso temporal y cuyos beneficios solo iban para obras benéficas. 
Al acabar el concierto, se retiró con un beso y dijo unas palabras:
-       Muchas gracias por  haber estado aquí, es muy importante para mi este descanso, y quiero deciros que, al igual que la vida y la muerte, hay ciclos ciclos que deben cerrarse en mi vida. ¡hasta pronto!
Llorando salio del escenario y de camino al camerino muchísima gente el aplaudía  y ella lloraba desconsolada. Cuando llegó al camerino cerró la puerta y se miró al espejo. Entonces levantó las manos hacia su cabeza como si quisiera arrancarse al cabellera pero entró Clark, su agente:
-       Alissa, tienes que vestirte rápido, la limusina llegará en 15 minutos.
-       No Clark, hoy va a ser diferente, voy a esperarme el tiempo que haga falta e iré caminando a casa. No está lejos y nadie me reconocerá.
-       ¿Estás bien?
-       No, ( mirándose al espejo)
Entonces Clark cerró la puerta y ella  volvió a mirarse al espejo y las lagrimas le cayeron de forma casi exagerada, Alzó las manos a la cabeza y se arrancó la peluca rubia que había llevado durante esos 10 años en cada aparición publica. Un pelo moreno y corto, nacía de sus raíces. Luego se arrancó las uñas postizas , el maquillaje, que dejaba ver una piel bastante diferente a la que aparentaba y por ultimo las lentillas de color verde,  pareciéndose en el espejo un marrón miel en su iris. Ella sabia que ya no era Afrodita, era Alissa, e iba a morir.
4 horas mas tarde, salio del camerino y dos guardaespaldas la acompañaron hasta  la puerta de atrás, curiosamente ya no había fans, entonces con una mochila a las espaldas y el vestido blanco dentro echó a andar, era irreconocible, y eso que la madrugada Neoyorkina solía ser habitada por muchísima gente.  Con tranquilidad anduvo y anduvo hasta llegar a un edificio muy lujoso, alto, y el conserje no la reconoció de primeras pero al poco tiempo si.
Por fin abría la puerta de su casa, quitaba la alarma y se tiraba el un sillón gigante.Allí, en medio de un increíble piso para ella sola, lleno de lujos, incluso un Dalí y al lado un Picasso firmaban el barroquismo casi grotesco del poder y el dinero, el mover masas. Se sentía rara, ya que a pesar de que se conocía físicamente como es, esta vez era diferente, se había desprendido de su fama para siempre, y lo único que quedaba de Afrodita era su voz.  Entonces se levantó, y desapareció del salón, y volvió con 3 maletas grandes. En la mesa había dos pastillas, se sentó y por primera vez en su vida se fumo un cigarro por necesidad.
Entonces tocaron al timbre. Abrió. Dos hombres, de raza negra africana y trajeados entraron.
-       ¿Es usted Alissa Johnson?
-       Si claro, sois de “Hades , ¿no?
-       ¿Está preparada?
-       Sí,  por favor, dejenme tiempo, voy a tomarme las pastillas.
-       Va ser un vuelo muy largo, debería haberselas tomado ya.

Alissa fue a por las pastillas se las tomó y preguntó:
-       ¿De mis cosas se encargan ustedes? (asustada)
-       Si, claro, no se preocupe. Ahora vamos, antes de que se duerma.

Entonces desaparecieron de la casa  y cuando y ella iba a cerrar la puerta otros 10 hombres llegaron para hacer la mudanza. Se trataba de ropa que trasladar, y algún que otro recuerdo, escaso, pero al fin al cabo recuerdos.

Ya en el ascensor, preguntó:
-¿ Que le han dicho al conserje?
- Somos la policía, ahora no le mires a la cara, solo sal y métete en la furgoneta rápidamente.

Y así ocurrió, dormida ya  , la subieron a un avión. Destino...
Era de día, el sol entraba por la ventana atravesando una cortina, y Alissa, en una cama abría los ojos, endormiscada y sin tener percepción ni del tiempo ni del lugar. Se levantó, y observó un cuarto cómodo, con un ramo de flores en una mesita de noche , un espejo y un armario entre otras cosas. Todo era reconfortante, y nada comparado con el lujo en Nueva York. Esto era sencillo y a la vez tenía su toque Snob. Se levanto se miró al espejo y vio que iba vestida con un vestido azul , simple, que le regaló Clark.  Era al único que tenía, y el único en quien podía confiar. Sabía que era poca cosa pero nunca le había fallado. No se reconocía ni por las pocas pecas que tenía. El entorno si lo reconocía, al menos si intuía donde podía estar. Pero el silencio era un poco tenebroso, parecía estar metida en una caja de madera, así que bruscamente abrió la puerta del cuarto y se encontró con el resto de la casa, nada especial, tal y como ella lo había querido. Todo era frío, áspero y comenzaba a sentirse muy incómoda. Vio la puerta que parecía dar entrada y salida a la casa y corrió a abrirla, sus paso apenas sonaban tampoco, esa casa absorbía el ruido.
Y al abrirla todo un mundo lleno de ruido  la sorprendió, gente andando, una camioneta por una carretera, un parque a lo lejos frecuentado por personas y algunos niños y  poco mas, pero lo suficiente como para darse cuenta de que estaba en una especie de poblado, a caballo entre un barrio residencial y un camping  de lujo. Hacía calor,  y se sentó en una mecedora que había en el porche.  Aturdida y un poco mareada echó la cabeza para atrás para apoyarla pero vio que sentado también en la mecedora estaba un muchacho joven. Con una especie de uniforme  negro. Le habló y ella se asustó:
-Nunca fallan esas pastillas que os damos… siempre os despertáis a la misma hora ( dijo el con ironía)… Sabes quien soy ¿no?
- Sí, eres Paul ( mirando la placa en la que ponía su nombre)
- ¿No te han hablado de mí?.
- Sí, perdón, claro, lo siento estoy recién levantada y … lo siento, estoy asustad, mucho.

Entonces Alissa recordó  como hace 6 meses mantenía una conversación con alguien en un despacho de Nueva York:
-       ¿Entonces, allí nadie me conocería, Señor Black?
-       Sí, los que hayan pasado al modo limbo  en breve sí.
-       Entonces… Adoptar el modo “limbo”, convendría, mi muerte en el mundo. Pero sin estarlo. Pero… ¿y después?
-       Le explico, le trasladaríamos a una ciudad que tenemos especifica para nuestros clientes. Se llama “Hades” y allí todo el mundo que vive ha “muerto”, ya me entiende, y entonces allí le podríamos asegurar una total tranquilidad y nadie se enteraría de que usted realmente no ha muerto.
-       ¿Y esa ciudad donde estaría?
-       Señora Alisse, ha firmado ya usted el contrato con nosotros, pero no podemos facilitarle esa información por seguridad.
-       Pero ¿lejos? Y  sería un lugar seguro… ¿no?
-       Por supuesto. Sabemos lo aquel loco que intentó matarla, y no va a volver a pasar, al menos allí no. No se preocupe.
-       ¿Y quien cuidará de mí allí?
-       Paul estará en el sector que le toque, es un gran hombre… Y lo siento pero no puedo contestar mas preguntas, si mis jefes se enteraran de toda la información que le estoy dado estaría muerto, pero de verdad.

Alissa volvió en sí. Y Paul le habló:

-       Vamos, demos una vuelta, tiene que conocer su nuevo hogar.  (levantándose y comenzando a andar)
-       Hay ciertos aspectos que debemos de comentar… Señor Paul…
-       Primero, yo Alissa, y No me llame señor, tengo tu misma edad. ( En tono simpático)
-       Lo primero, aquí vivimos en armonía, nadie molesta a nadie, es una norma y la mas fuerte,  todos han tenido sus vidas anteriores y nadie quiere problemas, la mayoría  activaron el modo limbo por graves problemas y  ahora quieren descansar en paz.  Lo segundo, aquí dispone de todo, de un supermercado, de cafeterías tiendas, lo justo para vivir tranquila y en paz, Son 2000 Habitantes en total, pero en la zona B que es de la que me encargo yo de dirigir  ahora mismo os encontráis 1500 personas.
-       ¿Y el resto?
-       En la Zona A… Estamos construyendo la biblioteca pero por el momento hay una asociación, grande, bastante grande, donde hay piscina, spa, sala de juegos, cine, etc, que es a donde te llevo ahora mismo. Aun así  tiene el manual completo en casa, en el salón. Tengo mucha prisa y me gustaría decirle mas cosas pero no puedo, aun así ya sabe muchas cosas de antes y  creo que es suficiente, para empezar. Tiene a sus disposición un psicólogo y con usted  se encontrará Robert, que es el encargado de su caso en especial y del seguimiento de este. Le he dicho que estaría en la sala común, en la asociación, así que disfrute y conozca gente.  Me tengo que ir.
-       Espere… no pedí ningún seguimiento protocolario, estoy bien. ( asustada)
-       Alissa, créame, su caso es el mas especial hasta ahora para nosotros, necesita ese seguimiento… lo siento, son las normas. (alejándose).

Ella, aturdida, se dio la vuelta y un edificio de dos plantas se alzaba sobre ella, al parecer el mas alto y grande de la ciudad. Subió una escalinata para entrar pero un chico joven salio corriendo del edificio y de la velocidad le dio a ella en el hombro. Se miraron por un instante y el siguió corriendo. Ella no pronuncio palabra pero se quedó asombrada de cómo gente tan joven podía estar viviendo allí, habiendo fingido su muerte.
La entrada estaba frecuentada de gente, a la que ella no hizo mucho casa, siguiendo un cartel que ponía: SALA COMUN.
Alissa permanecía sentada en una mesa, la sala común se dotaba de asientos, sillones, mesas de billar, televisiones y un montón de gente. Se sentía extraña pasando desapercibida aunque por otro lado no le extrañaba. Esperaba al tal Robert, a quien le  haría las preguntas que no había podido hacerle a Paul.
Un hombre  alto y rubio se sentó junto a ella, y le miró y sonrió:
-       Eres tu, ¿verdad? (dijo el emocionado)
-       Perdone…¿ quien soy yo?
-       Afrodita, eres tu, te reconozco… como no iba a reconocerte…
-       Perdón, se equivoca, soy Alissa, y se está confundiendo…( molesta)
-       Hola, yo soy Robert, se que eres Alissa y también que eras Afrodita.
-       Uhm, Robert, te envía Paul, ( sorprendida), lo siento…
-       Me confieso fan… de la que ya no serás jamás… Es triste ¿sabes? Y de eso quería hablarte. Tus Fans…
-       Mis fans…
-       ( Abriendo una carpeta) En el informe viene que no quieres saber nada sobre  como hemos planeado y llevado a cabo tu muerte, y verás… Ha sido complicado Alissa, casi, imposible mantener el orden social en el mundo entero… Eras Archiconocida y no sabíamos cuanto. El revuelto que se ha formado es desmesurado y  hemos tenido que luchar contra un batallón de fans agolpados en la puerta de  tu edificio, suerte que ya no estabas allí. Entonces Alissa, para que comprendas mejor todo, deberías ayudarnos. Se que es difícil y no tienes necesidad pero si superas todo lo que está ocurriendo podríamos  solucionarlo si nos quieres ayudar.
-       ¿ Y si no quiero? ( en un tono amargo)
-       Correrás peligro…
-       ¿Y que gano a cambio?
-       Vivir tranquila…
-       Dirá descansar en paz…( enfadada)
-       Por favor Alissa, acompáñame.

Robert se levantó y le extendió la mano, como un ángel a las puertas del cielo, concediendo el descanso infinito. Y una fuerza extraña levantó a Alissa y la llevó con el. Caminaron por un pasillo largo lleno de puerta a cada lado; Eran salas de estar comunes y entonces  Robert se paró en la ultima y abrió. El lugar era bastante agradable, antiguo, con una luz tenue que salía de una lamparita al lado de un sillón y sentado en el un hombre de aspecto muy mayor ojeaba un libro de naturaleza.
Una tele, encima de una chimenea había una televisión. Robert se dirigió hablando al hombre sentado en el sillón:
-       Señor, disculpe, pensábamos que esta sala estaba desocupada… ¿le importa si ponemos la televisión un momento?
EL hombre giró la cabeza hacia Alissa que se encontraba todavía en la puerta y dijo: <>
Robert, encendió la televisión y  le dio voz. Apareció en pantalla lo que Alissa nunca quería ver.
Miles de Fans se agolpaban a las puertas del edificio de Alissa. Gente llorando, gente gritando, fotos de ella, antidisturbios sosegando a las masas y entonces Robert volvió a cambiar. Alissa se acercaba al televisor con cara asustada. En el nuevo canal  aparecía el presentador de las noticias hablando sobre la muerte de “Afrodita”: << Consternados, miles de fans piden una explicación y consuelo al suicidio cometido por la joven Alissa, mas conocida como “Afrodita”. Las autoridades no han podido resistir la masificación de personas llegadas de todo el mundo al dar la noticia de que no habrá funeral público. >> Robert apagó la televisión.
-       A esto me refiero Alissa…
Ella, con los ojos como platos, sollozando, se dio la vuelta y vio al hombre mayor que la miraba con cara de enfado. Y este se puso a chillarle:
-       ¡ Si hay algo que no debes hacer nunca es ser quien no eres!... ¡ Siempre acaba mal!. Nunca debes enmascararte y pensar que esa persona eres tu. ¡ Eres sucia! Y lo seguirás siendo aunque ya no seas quien eras… ( temblando).
-       Por favor Basta, Señor, ella tiene suficiente.
Alissa lo miraba atónita, como si  sintiera que le pesaba el corazón. Entonces solo se le una cosa, y  la iba a realizar en cuanto la información motora  y motriz fuera desde la médula hasta los músculos: CORRER.
Corrió todo lo que pudo y sin mirar a tras, salio del edificio y la gente le miraba. La velocidad aumentaba conforme se alejaba del ajetreo. Y el sonido se hacía un eco lejano.  Entonces comenzó a ver árboles y matorrales. Las piedras se hacían con el paisaje y se dio cuenta de que subía una colina no muy elevada pero muy larga, donde no podía ver la cima, y vio que era libre, que no sabía por que razón había escapado de todo lo que había pasado hoy. No importaba donde llegar lo importantes era estar lejos, y de pronto, cuando ya se veía lo suficientemente lejos miró hacia atrás y la ciudad parecía pequeña, había conseguido salir de allí. Devolvió la mirada al frente y de pronto se topó con una valla  de 5 metros de alta y en la que ponía: Cuidado, valla electrificada. Y frenó de golpe, antes de chocar contra ella.
¿Qué significaba eso?,¿ Era libre? Pero, ¿ hasta que punto?. Echándose para atrás, un hombre le llamó la atención. Este tenía toda la pinta de ser un guarda por su metralleta y porque venía de una casetilla de madera escondida detrás de un árbol grande. Era de raza negra y muy alto y  un poco gordo. Le habló:
-       ¿A donde ibas Alissa?
-       ¿ que pasa, tu también eres  un fan?
-       No, pero te conozco, no es difícil enterarse que viene una cantante famosas a morir…¿ A donde ibas?
-       ¿ por qué hay vallas tan altas?... ¿ y por qué están electrificadas? ¿ Somos presos?
-       Relájate por favor, (riendo). Estás asustadísima. Es normal…
-       Pero lo que me han dicho es verdad…( llorando) No era yo desde hace 10 años… era… una máscara, algo inventado por los medios y que alimentaba mi sed de ego.
-       Entiendo…( serio)Mira, usamos vallas electrificadas por seguridad, aquí hay mucha delincuencia y muchos vienen a robar, incluso pueden matar. Y esta es una de las vallas pero hay un muro igual de alto a unos 500 metros de aquí, que rodea toda la ciudad. Las mafias, las drogas; en este país no es nuevo. Sudáfrica es así. Pero hay mucha seguridad, no te preocupes….( intentando animarla)
-       Gracias… Siento rabia… Es como que ahora no puedo echar hacia atrás… en mi vida y solventar los problemas que me han llevado a venir aquí. Y siento pena por mí…
-       Algún día estarás en paz contigo y con esos problemas, Alissa.  Han llamado a mi cabaña para vigilar que no intentaras hacer alguna locura, al igual que habrán llamado a todos los puestos de vigilancia que hay rodeando toda la ciudad. Tengo una idea. Dejo marcharte si  me prometes guardar un secreto.
Alissa lo miró desconfiando.
-       Bueno no, mejor no… para otro momento. Por favor vuelve a la ciudad…

Entonces Alissa comenzó a andar, no se despidio de aquel hombre, sabía que lo iba a volver aver y miró al cielo y vio como un pájaro volaba muy alto, sonrió  y volvió a Hades. 
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Así comienza mi historia. La historia de mi muerte, pero de volver a renacer. Soy Alissa, y para contarlo todo tengo que contar también la historia de otros con los que he compartido mucho durante mi corta vida en Hades.

Comencemos.

2 comentarios:

  1. Interesante comienzo, poco a poco voy a haciendo mis hipotesis de lo que va a pasar ! :D+
    Te seguiré desde las sombras chanánanan

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