viernes, 30 de enero de 2009

LA RABIA ERA UN ESPEJO CON HUMO


Sabrás, cada mañana, que las horas cuentan...
Iras notando que tu lengua se hará arena
y que las luces se haran un suspiro en los brazos,
ahogandose y dejando de vacío todo el rocío que én tí se concentra.
Para no olvidarte de tí, cerrarás los ojos y te dirás que no estás loco
y con eso ahogarás tus penas
ahorcaras a los muros
pegaras patadas al aire.
Como un ciego,
oh, angel que encierras piedras en mi estomago.
abre mi boca mete el brazo y sacalas,
porque aunque crea que ya no están , si lo haran
se esconderan y apareceran, como aparece el leon que chilla a la lluvia
para que pare.
quita esto de mi estomago, arrancamelo del cuerpo
guiame, Angel, guiame. Y sacude lo que nace en mí.
eso que todos los humanos solemos llamar rabia y que los divinos
llamais Carne.
Sacame, de dentro, pues, la carne, para alimentarte, arrancamela.
come....
Oh Angel...

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